Thursday, May 14, 2009

Niños Quemados

José Musse

El doctor Jiménez Bernal me recibió con mucha atención. Fuimos a un hospital para visitar la sección de niños quemados, pero Jiménez me advirtió que atenderíamos casos particulares, no de quemados en incendios o fuegos del hogar o por accidente, sino casos de niños quemados intencionalmente por sus tutores. Me explicó lo difícil que es establecer los patrones del niño maltratado.

Una acusación errónea a los padres o tutores puede arruinar a una familia. La pericia consiste en diferenciar quemaduras accidentales con intencionales. Incendio por gas propano o agua caliente presentan patrones que combinan el daño superficial y profundo. Quemaduras por electricidad o ácidos suelen ser profundas. El interrogatorio es clave. La vestimenta suele decir mucho. Casos en que la quemadura existe, pero no en la ropa es un claro indicio, pero no puede ser el único, para establecer abuso infantil.

La legislación, armar un caso en la Corte requiere mucha evidencia. El tipo de ropa como su condición, sea seda, algodón o de tela gruesa ofrecen alguna protección al cuerpo y es preciso conservarla o fotografiarla cuando sea posible.Cicatrices o evidencia de cierta temporalidad o antigüedad de otras lesiones. Marcas en ciertas partes del cuerpo resultan típicas de las quemaduras intencionales.

Boca, manos, genitales. Un forma enfermiza de enseñar a no tocar, no chuparse lo dedos, no poner en la boca y para pedir ir al baño.La evaluación psicológica es de vital importancia. Los niños maltratados no desean ningún contacto con adultos, sean médicos o enfermeras. El llanto de otro niño despierta alerta. Lo curioso es que luego de pasada esta etapa, el infante no desea abandonar el hospital finalmente.

Es interesante ver la actuación del menor con sus propios familiares. Ahí se revelan importantes detalles que pueden ayudar a confirmar casos de abuso.Los niños están expuestos a múltiples lesiones, en parte por su interés exploratorio del universo. Sin embargo, las quemaduras auto infligidas no suelen ser parte de ellas.

De pensar que esta visita a niños quemados y su estudio empezó casi accidentalmente con un e-mail.Todos los años el Staff del Centro de Entrenamiento de Bomberos Profesionales se reúne para evaluar los objetivos propuestos.

Esta reunión muchas veces es rutinaria y solo confirma lo que se avanzó meses atrás en reuniones previas de trabajo. Mucha de la labor es coordinada vía Internet y la reunión anual es una buena excusa para ver al resto del equipo en persona y suele ser una reunión muy amical.

No en la última reunión del Staff, que se extendió varias semanas. Había una buena razón para ello.

La primera es que cada dos años se fijan nuevos objetivos y se instauran fechas de control de metas establecidas. No es una reunión regular en la que se discute el presupuesto o como hacer mejor las cosas solamente. Es momento de replantear el rumbo o ampliar propósitos.

Meses atrás, había lamentado que siendo una revista tan influyente y poderosa, leída en varios continentes, habíamos dejado de abordar algunos desastres tan dolorosos como el tráfico de personas. 500 mil en América Latina sufren anualmente este flagelo, principalmente niñas, adolescentes y mujeres.

Pedofilia, prostitución infantil, comercio ilegal de órganos entre otros son su causa. Entendía algunas leyes esenciales en el marketing y sobre posicionamiento. Una revista como “Desastres.org” se debía a una comunidad compuesta por equipos de primera respuesta y los temas que proponía, entraban a un ámbito social, policial, legal. Del que reconozco no tengo ninguna experiencia ni conocimiento, menos autoridad para escribir sobre el mismo.

En realidad aunque lo estaba hablando previamente a nuestra reunión de trabajo para fijar los objetivos, el tema me interesaba desde varios años atrás, aunque entendía, era difícil de aceptar por el Staff por la identidad de “Desastres.org”. Emprender temas que no son nuestra especialidad pone en riesgo lo avanzado. Entendía la renuencia de Carlos Alcántara y el celo de Luis León De Lucerna.

Finalmente, debí retirar mi petición, no con cierta frustración y pensando seriamente seguir los consejos que se me había dado. Fundar una segunda revista.Carlos y Luis, dos grandes amigos míos y colaboradores extraordinarios me ponían a mí, el fundador de “Desastres.org”, en la puerta de salida si seguía insistiendo con el tema.

Nuestro trabajo había tenido mucho éxito en el pasado y aunque reservaba poder en mi bolsillo, debía entender que las sociedades comerciales son exitosas, no porque uno tenga más acciones o poder que el otro o sobre otros, si no todo lo contrario, debe ser porque uno sabe escuchar a cada uno de los miembros mayoritarios como minoritarios, atendiendo cada preocupación y valorando cada enfoque. Nunca intenté patear el tablero y solo acepté la decisión de la mayoría.

Curiosamente, en esa búsqueda de apoyo moral a mis argumentos, copie varias cartas al psiquiatra Ernesto Sandoval Correa, igual que a otros colaboradores. Nunca imaginé las repercusiones.

Meses después, Correa me envió un breve correo en el que me sugería contactara a un médico que estaba estudiando en los Estados Unidos. Me indicaba que debía entrevistarme con él, que sería una experiencia memorable.

Ahora sigo pensando que debo escuchar esa voz interior, una segunda Web para tratar nuevos temas estaría bien. No sé como hacerlo, pero debo decir que he sido afortunado reclutando colaboradores en los servicios de emergencia, así como en sus campos afines. Un desastre tiene diferentes orígenes, diversos rostros, pero algo en común, producen un tremendo sufrimiento.

Algunas veces, marca la vida de las víctimas y testigos para siempre. Visitar este hospital, conversar con el doctor Jiménez Bernal, me señalan que la indiferencia e inacción, siempre son lo peor.

(*): Site del autor: www.josemusse.com

E-mail: jmusse@desastres.org